2° Trimestre 2020

Lecciones Disponibles

LECCIÓN N° 10

SÁBADO 06 DE JUNIO DE 2020

 

DOCTRINAS ADULTERADAS

    

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

  

2° Timoteo 4: 3, 4

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas"

  

     El concepto de “doctrina”, se explica en palabras sencillas entendiéndolo como “enseñanza”, que es

el proceso de instruir o dar conocimiento sobre un tema en forma sistemática y ordenada; es la acción y efecto de enseñar (instruir, adoctrinar). Se trata del sistema y método de dar instrucción, formado por el conjunto de conocimientos, principios e ideas que se enseñan a alguien. La enseñanza implica la interacción de tres elementos: el profesor; el alumno, (discípulo o estudiante); y el objeto del cual procede la fuente confiable de conocimiento, en este caso la Biblia.

     Si tratamos de encontrar un concepto adecuado a partir de estas dos palabras, podemos decir que la “sana doctrina” o “sana enseñanza cristiana”, es el proceso de instrucción a través del cual un maestro instruye o enseña con preceptos y reglas a sus alumnos en el aprendizaje del conocimiento de Dios, el hombre y la creación mediante el uso de su Palabra escrita: La Biblia; única y final revelación autorizada por Dios, por estar total y completamente inspirada por el Espíritu Santo. Vale decir, el Espíritu Santo será nuestro maestro por excelencia (Juan 16: 13).

     Sin embargo, existe otro “maestro” que es el engañador de la humanidad desde el principio (Génesis 3). Satanás ha influido profundamente en la religión. Engaña a la humanidad falsificando y corrompiendo las enseñanzas de Cristo.

1.- ¿Se enfrentaron los apóstoles con un evangelio pervertido y versiones adulteradas de las enseñanzas de Cristo? Gálatas 1: 6, 7

  

     El apóstol Pablo deja en claro a los gálatas que no existe otro evangelio, sino solamente el que Cristo predicó y enseñó.

     El asombro del apóstol en cuanto a la desviación de ellos del evangelio de Cristo produjo en él gran pesar. ¿Cómo podían haberse olvidado tan pronto de las verdades del evangelio? Pablo les había predicado acerca de la gracia de Dios en Cristo Jesús y de la importancia de aceptar por la fe el sacrificio de Jesús como sustituto por sus pecados, pero ahora observaban nuevamente las obra de la ley como medio para salvarse.

     El apóstol condenó a quienquiera que predicara un evangelio diferente del que había enseñado él,

los otros apóstoles y Jesucristo. Aunque no da detalles de esta enseñanza tergiversada, por los acontecimientos posteriores podemos deducir algunas formas en que el mensaje de Cristo empezó a ser adulterado.

 

NOTA

La situación que el apóstol aborda en este pasaje a los gálatas, tenemos dos cosas muy importante que no podemos dejar pasar. Primero. Había algunos que habían pervertido las enseñanza del apóstol, dando así a entender que había nacido un evangelio diferente, pero en realidad, el apóstol deja en claro que, no hay otro evangelio. Vale decir, no hay otra manera de alcanzar salvación, sino solamente en la fe del Hijo de Dios que murió para salvarnos y pagó el precio y todo esto por medio de la gracia solamente. Segundo. Cuando el apóstol Pablo aborda esta confusión del” falso evangelio”, lo hace en el contexto de la manera de salvarse que solamente es posible por la fe y no por las obras de la ley. Cuando él se refiere a las obras de la “ley” no se está refiriéndose a los Diez Mandamientos, sino en especial a la ley ritual, el rasgo exterior característico del sistema religioso judío. La expresión "obras de la ley" se refiere generalmente a las exigencias de la ley ritual.

 

2.- ¿Qué profetizó el apóstol Pedro con respecto a las enseñanzas de los falsos maestros? 2° Pedro 2: 1, 2

    

     Así como habían santos hombres de Dios que hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2° Pedro 1: 21), también habían falsos profetas y falsos maestros quienes tenían profecías hechas de su propia imaginación, y pervertían a muchos.”  El apóstol Pedro estableció esto como hecho y no como posibilidad; y dijo que estaban entre el pueblo, no solo fuera de la iglesia.

     Otra cosa importante, es que el apóstol Pedro los identifica por el título que usan estos impostores,

en el pasado se hacían llamar profetas mientras que en el presente y futuro se darán a conocer como maestros. Para poder entender la razón que hay detrás de esta diferencia en el nombre necesitamos definir qué significa cada palabra.

  

  • Profeta. Era la persona debidamente capacitada y autorizada por Dios para hablar por Dios y en lugar de Dios (Ezequiel 2:1–10). El profeta era un maestro indiscutible cuando estaba bajo la dirección de Dios. El profeta era el portavoz oficial, su misión era preservar el conocimiento divino y manifestar la voluntad del único Dios verdadero.

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  • Maestro. Es aquel que tiene la responsabilidad de instruir a otros, especialmente en los asuntos de fe y salvación. La “enseñanza” es la exposición inteligente de la verdad mediante el Espíritu Santo, y por ello no da lugar a la opinión del hombre (1° Timoteo 2: 7).

NOTA

La diferencia en el título usado para darse a conocer primero como profetas y después como maestros radica en el momento en que terminó de escribirse las Escrituras. El llamado para ser un profeta terminó al no haber nada nuevo que revelar de parte de Dios ya que todo quedó escrito y revelado en las Sagradas Escrituras. La verdad ya la tenemos a nuestro alcance, no hay nada más que se le pueda agregar, por ello ahora Dios dio el don a los hombres de ser maestros para enseñar y poner en contexto correcto la verdad revelada. El maestro no fue llamado para dar su opinión o lo que está en su mente (1° Corintios 13: 8-10).

3.- ¿Previó Jesús los falsos maestros? Mateo 7: 13 al 15

   

     Jesús sabía que surgirían falsos maestros que tergiversarían sus enseñanzas aun cuando afirmaran

representarlo. Tales maestros continuaron ganando un mayor número de seguidores. Con el correr de los años se convirtieron en los muchos, y, como Jesús había predicho, los fieles eran pocos en comparación. No pasó mucho tiempo antes de que un cristianismo falso, que enseñaba un evangelio adulterado y radicalmente diferente del de Jesús y sus apóstoles, llegara a ser un gran movimiento religioso. Notemos la descripción que hace un historiador moderno del resultado de los cambios doctrinales en los primeros siglos: “Al considerar la iglesia cristiana a principios del siglo cuarto, nos es difícil reconocer en ella la comunidad de los tiempos apostólicos, o, mejor dicho, no podemos reconocerla en absoluto” (Historia temprana del cristianismo”, 1927, p. 122).

     En menos de tres siglos, la iglesia visible que se llamaba a sí misma cristiana ya no era reconocible

como la iglesia fundada por Cristo y los apóstoles.

CONCLUSIÓN

El mensaje de la Biblia señala a Cristo como el único y suficiente Salvador. Jesús dijo que él era la puerta (Juan 10: 9). Cualquiera que entregue un mensaje diferente a este, es un falso maestro, un agente de Satanás.

Desde el principio en el Edén, Satanás se presentó como un falso maestro y así engañó a nuestros primeros padres, tergiversando las palabras de Dios. En la actualidad, no es diferente el método que usan estos falsos maestros que tienen la finalidad de contradecir la verdad absoluta para que, con sus enseñanzas falsas, sus oyentes no puedan identificarla y así terminen perdidos al creer las mentiras.

El objetivo final de Satanás y la de sus maestros falsos es destruir la verdad de Dios al negar a Cristo como el Salvador del mundo. Logrando esto, logrará que muchos se pierdan.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740