2° Trimestre 2020

Lecciones Disponibles

LECCIÓN N° 05

SÁBADO 02 DE MAYO DE 2020

 

PELIGROS INTERNOS QUE NOS ACECHAN

(Parte 1)

     

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

  

1° Timoteo 4: 1

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” 

 

     Desde los tiempos apostólicos la iglesia de Cristo ha pasado por periodos de gran peligro debido a

la mundanalidad, la persecución y la apostasía. Timoteo fue advertido por el apóstol Pablo acerca de los tiempos peligrosos que se avecinaban para la iglesia y por eso se esmeraba en prepararlo.

     La Biblia nos enseña que, en estos últimos días solemnes de la historia de este mundo, su iglesia le espera tentaciones y peligros. Pero, ¿de qué tipo?

     La iglesia ha sido perseguida siempre y esto le ha causado gran daño, sin embargo, lo que más le

ha causado daño y la ha debilitado y que ha provocado que muchos abandonen la fe o caigan en apostasía, ha sido los peligros internos, vale decir:  la falta de amor, el compromiso con Dios, el conformismo, las disensiones, etc.

 

1.- ¿Qué advertencia dirigió el Señor a la primera y última iglesia? Apocalipsis 2: 4 y 5;  3: 15 al 17   

   

     Es sin duda uno de los peligros más preocupantes para la iglesia el de perder el primer amor en un tiempo donde se hace necesario amar a Dios con todo el corazón.

     Meditemos en lo siguiente:

  

  • Amar a Dios es cumplir sus mandamientos (Juan 14: 15). Es por eso que si algo –nuestros propios deseos, o nuestra relación con los otros– nos tentara a incumplir alguno de sus mandamientos, y si tenemos o recuperamos el primer amor, no dudaríamos en ponerlo a Él por encima de todo y escoger hacer lo bueno. Jesús usa una palabra, tal vez fuerte, pero adecuada como es la palabra “odiar”. Lo que Jesús nos está enseñando que aprendamos a odiar o aborrecer cualquier cosa que nos haga pecar o que nos aleje de él. Cuando tenemos este primer amor, hacemos todo por causa de Jesús. Nosotros no hacemos el bien y escogemos lo correcto por ser una obligación, ni tampoco lo hacemos por recibir honor. Lo hacemos solo por una razón, y esto es porque amamos a Dios, aunque los cielos se desplomen sobre nosotros.

 

NOTA

De la tibieza espiritual de la iglesia se ha hablado mucho, pero, sin embargo, no ha sido suficiente aparentemente. Un cristiano tibio camina un sendero que lo llevará a muchos lugares, pero ninguno de ellos hacia la vida eterna. No hay en él ningún esfuerzo por crecer en su relación con Dios, simplemente porque piensa que, comparado a otros, su condición es suficiente para alcanzar lo que él cree que alcanzará, la vida eterna.

Es tan peligrosa la tibieza en el cristiano porque siempre está contento con el rutinario transcurrir de las cosas. Vive creyendo que todo está bien y no ve su gran necesidad y lo lejos que se encuentra de la perfección. La elevada condición espiritual que él cree tener, es eclipsada por el certero conocimiento que Cristo tiene de su verdadera situación.

Vivir en estos últimos tiempos en la condición de tibieza es muy peligroso y puede llegar hacer fatal para nuestra salvación. La única solución es que, de una vez por todas, admitamos que vivimos un cristianismo superficial y demasiado liviano, y aceptemos el consejo tierno y amoroso que nuestro Salvador Jesucristo nos ofrece.

 

2.- ¿Qué otra advertencia nos dejó Jesús acerca de la espera de su venida en los últimos tiempos? Mateo 24: 48 al 51

 

     Todo descuido en nuestra vida espiritual nos puede desviar por el camino de la apostasía. El pueblo de Dios cada vez que se apartó de los designios del Señor, transitó por la apostasía. Esta es la tarea de Satanás, porque logrando esto, nos aleja casi de toda esperanza de salvación.

     La advertencia que Jesús nos hace del siervo malo que dice en su corazón que su señor tarda en venir, nos muestra que el modo en que vivimos nuestra vida cristiana habla mucho acerca de lo que pensamos de la proximidad de su Venida.  Vivimos como esperando a Jesús, pero el afán excesivo en las cosas de la vida; nuestras preocupaciones; el trabajo; las labores cotidianas y todo aquello en que ocupamos el tiempo, nos absorben tanto, que olvidamos que nuestro Señor volverá y tendremos que dar cuenta de nuestra mayordomía.

 

NOTA

Notemos que el siervo malo no es aquel que se burla de quienes creen que Jesús volverá. Él es un creyente que sabe que el Señor volverá, pero debido a la larga espera, su fe se debilita y comienza a perder su interés en las cosas eternas, pues a medida que pasa el tiempo, va perdiendo de vista la esperanza y comienza a proyectarse en este mundo.

Así también puede ocurrir con nosotros que esperamos la manifestación gloriosa de nuestro amado Señor y Salvador. Con la boca anunciamos y predicamos que el Señor viene, pero con nuestras actitudes, muchas veces egoístas, damos otro mensaje. Como consecuencia, nuestras palabras pierden convicción acerca del retorno de Cristo. Olvidamos que el mensaje de la segunda venida de Cristo tiene como objetivo quitar nuestro interés en las cosas de este mundo y fijar nuestra vista en el futuro de la vida eterna.

  

3.- ¿Qué otro peligro nos acecha en estos tiempos? Santiago 3: 14, 16

   

         Los mayores peligros que tenemos como iglesia no solo provienen desde afuera, sino también desde adentro y producen tanto daño como los exteriores. Los celos y las contenciones en el corazón produjeron en el cielo que no sólo Lucifer fuera desterrado de allí, sino también muchos más ángeles.

     Son un gran mal para el seno de la iglesia, pues tal no se manifiestan externamente, pero son como

el agua en una fuente; un día esa fuente se llenará de agua e irremediablemente saldrá hacia afuera y fluirá en palabras y hechos.

 

NOTA

Las advertencias de Santiago son muy amplias y abarcan mucho terreno del cual debemos cuidarnos. Después de mencionar los celos, las contenciones, la jactancia, termina diciendo que la verdadera sabiduría en la que desciende de lo alto. Dice que no es terrenal. La sabiduría de lo alto nos permite poner nuestra mirada en las cosas eternas porque viene de allá mismo. Pero la sabiduría del mundo es ampliamente limitada. No puede alcanzar el mundo venidero porque solo tiene en cuenta esta vida presente.

En algún momento de la existencia, Lucifer no se sintió satisfecho por la sabiduría que tenía y ansió tener más, la que Dios poseía. Como resultado, su envidia lo llevó a rebelarse contra su Padre y así introdujo a este mundo una sabiduría que es terrenal (del mundo), animal (los deseos de la carne) y diabólica (Satanás).

 

CONCLUSIÓN

Los peligros internos que acechan la iglesia deben ser frenados pronto porque pueden provocar daños profundos al espíritu de sus miembros.

Satanás ocupa gran parte de sus esfuerzos en romper la relación entre los hermanos y producir así disensiones y pleitos. Sabe bien que logrando esto, tendrá mejores resultados porque a él le resultó muy bien.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740