2° Trimestre 2020

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LECCIÓN N° 04

SÁBADO 25 DE ABRIL DE 2020

 

COMO EN LOS DÍAS DE NOÉ

     

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

  

Mateo 24: 37, 38

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca”. 

 

     Al hablar Jesús acerca de las señales de su venida, el afirmó que la gente no estaría más preparada

para su advenimiento de lo que lo estuvieron los antediluvianos en aquella catástrofe universal del diluvio. Podemos por tanto esperar que, en el tiempo del fin, o sea el tiempo que estamos viviendo, estará caracterizado por las preocupaciones comunes de la vida y no por la preparación del día en que nuestro Abogado celestial termine su obra de defensa ante el Juez justo.

     La lección que nos entrega el desenlace del diluvio nos enseña las consecuencias de sacar a Dios de

los pensamientos. Porque cuando el ser humano aleja de su conciencia el temor de Dios, inevitablemente la violencia, la decadencia moral, el desenfreno, etc., toman el lugar de la ley y el amor. Cuando el ser humano, por muy noble que sea sus pensamientos y acciones, pero si no tiene la guía y dirección de Dios, se dirige tarde o temprano hacia la condenación eterna, porque su mayor interés está en las cosas de este mundo que perecerán. Las cosas eternas no tendrán ningún interés para él.

 

1.- ¿Qué agrega el evangelio de Lucas a la declaración de Mateo 24: 37 y 38? Lucas 17: 26, 27

     Los tiempos de Noé se caracterizaron porque la gente buscaba afanosamente los placeres de la

vida: comer, beber, casarse, es decir, una entrega al disfrute de las cosas materiales. Realizaban grandes empresas, construcciones fabulosas de gran belleza. En sí mismas estas cosas no eran el problema, pues de lo contrario, sería incorrecto para nosotros comer, beber, casarnos, etc., que son acciones naturales de todo ser humano. Él dilema era que el tiempo y las capacidades intelectuales dadas por Dios eran usadas para satisfacer sus orgullosos corazones.

     Para los antediluvianos, los días parecían todos normales. Vivían pensando que el futuro era un

camino abierto para ellos. Cada día el desenfreno, la maldad y la autosuficiencia los apartaba más y más de la realidad del juicio que se avecinaba. ¿No cree usted que ese tiempo se parece mucho a este tiempo?

NOTA

Al escudriñar las Escrituras cuando estudiamos Mateo 24 acerca del tiempo de Noé o de los antediluvianos, es imposible no ir al origen de esta condición. Dios mismo nos dice que no sólo comían, bebían o se casaban, sino también que el corazón de ellos era de “continuo hacia el mal”. En otras palabras, sus designios eran hacia el mal y no había forma de cambiar eso. No existe lenguaje humano que pueda describir la depravación humana que imperaba en ese tiempo. No había nada bueno en los hombre. Todo rastro de Dios se había perdido. Si la expresión “de continuo al mal” no describe apropiadamente esta situación, ¿qué cree usted que lo haría? Por supuesto que nada. La maldad reinaba completamente las mentes de ellos; pensamientos y acciones actuaban en conjunto y esos pensamientos eran sólo de maldad y, por ende, sus acciones también. Por esta condición moral de los antediluvianos, ellos no entendieron el mensaje de Noé y como consecuencia, el diluvio “se los llevó a todos”.

¿Cree usted que la desgracia que sobrevino a los antediluvianos se volverá a repetir en este tiempo? ¿No la sociedad casi ya está llegando a vivir de la misma manera, pero sin embargo no entiende o simplemente no cree y por ende no se arrepiente?

 

2.- ¿Cómo aplicaría usted a su vida la exhortación que da el apóstol Pablo, consejo muy apropiado para este tiempo del fin que vivimos? 1° Corintios 7: 29 al 31 

     El contexto del apóstol Pablo para hablar es de que “el tiempo es corto”. Aquí no debemos entender

que debemos por ejemplo descuidar a la esposa, hijos o familia, o ser irresponsable con el cumplimiento de nuestros deberes terrenales, pero siempre y cuando, no transgredan los mandamientos de Dios

     Lo que el Señor nos quiere enseñar en estos pasajes, es que, nuestra principal tarea, por sobre toda

otra, es la de preparar nuestro hogar para el reino eterno. La importancia en el matrimonio y la preocupación de mantenerse puro e inmaculado, no debe incitarnos a descuidar nuestra preparación para estar en armonía con el cielo. En otras palabras, el apóstol Pablo nos enseña que, en toda circunstancia, el amor y la obediencia a Dios sea nuestro primer deber.

 

NOTA

Cuando nuestra mente está llena de Dios, las vicisitudes de la vida no nos afectaran negativamente. Por eso el apóstol Pablo dice: “como si no llorasen”, pues tarde o temprano las aflicciones o problemas golpearán la puerta de nuestra vida, pero ese dolor es mitigado por la bienaventurada esperanza de la vida eterna.

 “Como si no se alegrasen”. Las posesiones materiales o bendiciones no deben ser la fuente de nuestra felicidad. Mientras estemos en este mundo, no pueden ser la razón de nuestra alegría. En Cristo tenemos todo y no hay nada que nos falte. Pero es correcta la gratitud al Señor por las cosas que nos da, pero siempre estableciendo correctamente la prioridad principal de nuestra gratitud. No son ellas el motivo de nuestra alegría, sino más bien, la posesión eterna que nos aguarda (2° Corintios 4: 18).

 

3.- ¿Qué le enseña a usted el desenlace final de los antediluvianos acerca de la segunda venida de Cristo? 

     La advertencia de Jesús es clara. Cuando Él regrese con gran poder y majestad para salvar a un

mundo que no lo espera, la gran mayoría de personas estará comiendo y bebiendo, enfocada en su rutina diaria, sin conciencia de los tiempos peligrosos en que estamos viviendo. Así como las personas en los días de Noé, ellos estarán ignorando los mensajes de advertencia (Mateo 24:37-39, 44).

     Seguramente se burlaban de Noé y era ridiculizado por predicar “justicia” (2° Pedro 2: 5). La Biblia nos revela que al final de los tiempos, antes del regreso de Cristo, las personas también ignorarán las advertencias al arrepentimiento. El apóstol Pedro escribió: “…sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores… diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” (2° Pedro 3: 3, 4).

     Jesús añadió: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de

glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:34-36).

 

CONCLUSIÓN

La señal de los antediluvianos es una de las más apropiadas para describir los tiempos antes de la segunda venida de Jesús. Por un lado, no entendieron y, por el otro lado, no creyeron. No porque Noé no les predicó correctamente, porque seguramente lo hizo incesantemente y con un mensaje claro y convincente, pero hay quienes, aunque se les muestren las evidencias de la verdad, deciden no creer, pues el creer significaría perder lo que tienen.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740