2° Trimestre 2020

Lecciones Disponibles

LECCIÓN N° 03

SÁBADO 18 DE ABRIL DE 2020

 

SEÑALES DE LOS POSTREROS DÍAS

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

  

1° Pedro 4: 17

 “Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración”.

   

     Mientras Jesús estuvo en esta tierra y compartió los 3 años y medio aproximadamente con sus discípulos, ellos nunca entendieron su propósito. Siempre tuvieron sus esperanzas fundadas sobre un Mesías conquistador que traería paz y libertad a Israel ante el yugo de los romanos. Nunca entendieron las palabras de Jesús con respecto a sus padecimientos, su muerte y resurrección, porque sus esperanzas estaban ancladas en las cosas de este mundo.

     Lo mismo ocurre en este tiempo. Muchos cristianos viven con la expectativa de alcanzar asombrosas ejecuciones en sus planes de vida. Creen que la civilización logrará superar sus profundas diferencias políticas, religiosas, económicas; todo esto gracias al extraordinario avance de la ciencia y la tecnología; y como resultado de todo esto, lograr al fin: la paz, la salud, el bienestar y la felicidad.

     Este pensamiento que, aunque no queramos admitirlo, más de alguna vez se ha querido anidar en nuestras mentes, cuando vemos que el tiempo sigue pasando y Cristo aún no regresa a la tierra. Sin embargo, en medio de toda esta falsa esperanza, la palabra profética más permanente está anunciando como nunca antes, el inminente regreso de Cristo, y las señales que cada día están ocurriendo, nos indican que, “el fin de todas las cosas se acerca…”

 

1.- ¿Qué pregunta formularon los discípulos de Jesús con relación a su segunda venida? Mateo 24: 3

     La esperanza de los discípulos estaba puesta en Jesús, pero en un Jesús que pronto se proclamaría  rey y que sería recibido por la nación de Israel. Por esta razón, formularon esta pregunta a Jesús con respecto al templo y su segunda venida.

     La frase “estas cosas” se entiende que los discípulos creían que ambos sucesos estaban muy

relacionados y que ocurrirían casi simultáneamente. Sin embargo, no comprendían que la nación judía terminaría por rechazar a Jesús como el Mesías y que, debido a esto, sería rechazada como pueblo escogido de Dios.

 

Nota

Seguramente, los discípulos quedaron sumamente consternados por los acontecimientos futuros que ocurrirían, porque ellos tenían sus esperanzas en el presente y no en el futuro. Deseaban ahora mismo que su situación cambiara y que Jesús tomara su lugar como líder de Israel y los guiara hacia la libertad. De verdad que eran incapaces de comprender las instrucciones que Jesús les había dado en repetidas ocasiones acerca de su muerte, resurrección y naturaleza de su reino (Juan 18: 36).

Ahora, cuando Jesús les está declarando lo que había de ocurrir en el futuro, casi no pudieron soportar la predicción de estos sucesos.  


2.- ¿Cuál fue la respuesta de Jesús ante la pregunta de sus preocupados discípulos? Mateo 24: 4, 6 – 8; Compare con Lucas 21: 10, 11

     Los historiadores judíos y también romanos, describieron el periodo del 31 al 70 d.C. como un

lapso de grandes desgracias. Las palabras de Jesús tuvieron primeramente su cumplimiento antes del año 70 d. C y nos referimos a “pestes, hambres y terremotos”.

     No obstante, Jesús declaró que esas señales serían solamente “principio de dolores” y no una señal de que llegaría el fin inmediatamente.

     Las señales de estos últimos tiempos que estamos viviendo, nos declaran que estamos en el umbral de hechos grandes y muy solemnes. En los tiempos de la era cristiana, la puerta de las señales que Jesús predijo estaba abriéndose, pero hoy en día, en este tiempo, en este siglo 21, la puerta de las señales está completamente abierta, pero también está a punto de cerrarse. Cada día se dejan ver calamidades en todo el mundo. El Señor declaró: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mateo 24: 6, 7).

 

NOTA

La situación actual del mundo es muy preocupante para la ciencia hoy en día. Las grandes naciones, en conjunto con sus más brillantes científicos y hombres y mujeres pensadores, y con toda su ciencia y avance tecnológico, están abrumados por lo que está sucediendo en derredor de todo el planeta Tierra. Sus atenciones están fijas en los acontecimientos que se están generando por todas partes y no tienen una explicación científica válida que pueda sostener sus argumentos para revelar por qué están ocurriendo tantas calamidades naturales y tanto desasosiego de las multitudes.

Sus conclusiones no dejan de tener algo de razón, pues reconocen que algo grande y decisivo para el futuro de este mundo está por ocurrir.

 

3.- ¿Con qué tiempo comparó Jesús su segunda venida? Mateo 24: 37 al 39

   

     Jesús oró por su discípulos, pero no sólo por ellos, sino también por todos los que un día creyeran en él. Su mirada de amor fue puesta sobre este tiempo y sobre todos sus hijos y por eso nos dejó claras evidencias y señales para que, como su pueblo, sepamos el tiempo en que estamos viviendo.

     Cuando Jesús habló de la advertencia que Noé pregonó acerca de lo que se avecinaba, los hombres de aquellos tiempos siguieron tranquilamente viviendo sus vidas, como si nunca nada pasaría. ¿Qué quería decirnos Jesús con esta advertencia? Que esta misma despreocupación se vería en quienes vivieran en los días antes de su segunda venida.

 

NOTA

La tragedia del diluvio sorprendió a todos, aún para Noé y su familia, pues no conocían la lluvia, pero tanto él y su familia, estaban preparados para salvarse.

Sin nada que hacer y en medio de la angustiante desesperación y remordimientos de por qué no creímos antes, el diluvio llegó, la Palabra de Dios se cumplió, y perecieron. Vivieron ocupados en sus habituales actividades, que en sí mismas tal vez, no estaban mal, pues todos vivimos bajo ese mismo sistema, pero no hubo tiempo para preocuparse por el futuro, y no creyeron el mensaje del pregonero de justicia (2° Pedro 2: 5). Lo mismo ocurrirá cuando Cristo regrese por segunda vez.

 

4.- ¿Qué consejo nos dejó Cristo para estos tiempos peligrosos en que vivimos? Mateo 24: 42 – 44 

   

     La importancia de estar atentos y apercibidos se resume en la palabra: “velad”. Debido a que el día y la hora de la venida de Cristo no ha sido revelada, debemos “vigilar” los impulsos de la vieja naturaleza que fue sepultada cuando experimentamos el nuevo nacimiento; así también, debemos “cuidar” la nueva naturaleza que tenemos en Cristo.

 

NOTA

Mientras esperamos a nuestro Redentor Jesucristo que vuelva por segunda vez, debemos vigilar y cuidar (velad). Considerando la importancia que tiene esto, consideremos lo siguiente:

¿Puede una persona librarse de la vieja naturaleza en el nuevo nacimiento?

La vieja naturaleza no es erradicada por la nueva, de otra manera la Biblia no diría: "si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros" (1° Juan 1: 8).

Tampoco ésta es transformada en la nueva naturaleza. Ambas naturalezas están en el creyente. (Romanos 7: 15 al 24). Realmente, el proceso de "injertar" ilustra adecuadamente esto, porque por el árbol silvestre en el cual se inserta la naturaleza del manzano cultivado y elegido, es por ello condenado. El cuchillo es puesto a éste y cortado para que el proceso tenga lugar.  Además, desde el instante que el injerto es hecho el jardinero no reconoce más éste como un árbol silvestre, sino que lo llama por el nombre de la variedad de manzano que él ha injertado.

Así es con nosotros. Ambas naturalezas están allí. Aun así, Dios solo reconoce la nueva naturaleza, y nosotros, habiendo recibido el Espíritu Santo, no estamos, "en la carne, sino en el Espíritu" (Romanos 8: 9). Por tanto, cuando el Señor venga a buscarnos y salvarnos: el hombre y la mujer espiritual se irán con él.

 

CONCLUSIÓN

Tenemos el privilegio de no solo esperar la venida de Cristo y estar ya preparados, sino también de apresurarla, a través de un testimonio verdadero y digno de ser imitado.

Por otra parte, el día, ni la hora en que Cristo dejará de interceder y la puerta de la gracia sea cerrada, no se nos ha revelado. Sin embargo, la Biblia nos ha dado suficiente información a fin de que podamos saber cuándo está pronto el acontecimiento que cambiará al mundo.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740