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LECCIÓN N° 02

SÁBADO 11 DE JULIO DE 2020

 

UN MAYORDOMO FIEL

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

                         

Mateo 22: 37

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”.

                                              

     Ser un mayordomo fiel involucra amar al Señor de esta manera. Consiste en entregarle “TODO” de mí hacía Él, en respuesta al “TODO” que entregó por nosotros al darnos a su Hijo Amado para que viviera, sufriera, muriera, y resucitará por nosotros.

     No se trata solamente de ser ordenados u organizados en las áreas de nuestra vida, sino que tiene que ver con un estilo de vida, basada en una relación viva y estrecha con el Señor; que reconoce su soberanía; que anda acompañado de él y que acepta la solemne tarea de vivir como un mayordomo fiel.

     Existe una famosa “teología” que tiene que ver con la mayordomía; la teología de la prosperidad. Es una creencia que muchas iglesias evangélicas la siguen y que tiene como idea general que la persona o el predicador es el que determina qué sucederá en su vida, de acuerdo con la proporción de dinero donado, lo que representa el tamaño de su fe. Seguramente usted ha escuchado expresiones como: “toma posesión de tu bendición” y “recibe la bendición”; que indican una proclamación no bíblica centrada en el querer humano inmaduro como si fuera un niño en el supermercado que le exige a sus padres: “¡quiero ese juguete!

   La verdadera teología de la mayordomía nos enseña que tenemos grandes responsabilidades que cumplir, pero también tenemos límites, de los cuales debemos cuidar de no traspasar. Esto lo profundizaremos en el desarrollo de la lección.

 

1.- Lea con meditación la alabanza registrada en el libro de los Salmos capítulo 24 versículos 1 y 2 y descubra el primer gran principio de un mayordomo fiel.

 

     Dios tiene derecho sobre la tierra y sobre todo lo que hay en ella. Él es el Creador y Señor de toda la creación.

     En el comienzo del Génesis, Dios crea todo y coloca a Adán en el jardín para trabajarlo y para cuidar de él. Está claro que el hombre fue creado para trabajar y que el trabajo es la administración de toda la creación que Dios le ha dado.

  Este es el principio fundamental de la mayordomía bíblica. Dios es dueño de todo, somos simplemente mayordomos o administradores que actúan en su nombre.

    Por lo tanto, la administración expresa nuestra obediencia con respecto a la mayordomía de todo lo que Dios ha puesto bajo nuestro control, y esto lo abarca todo. La administración es el compromiso de uno mismo y nuestras posesiones al servicio de Dios, reconociendo que no tenemos el derecho de control sobre nuestra propiedad o sobre nosotros mismos.

 

NOTA

La característica fundamental de un fiel mayordomo, es reconocer a Dios como el Creador de todo lo que existe (Éxodo 20:11), como el dueño del oro y la plata (Hageo 2: 8), de nuestro cuerpo (1° Corintios 6: 20), nuestra familia; todo le pertenece a Él. Las cosas fueron creadas para Él y por él y esta dicha, Dios la ha querido compartir con nosotros.

Cuando hablamos de que Dios es el dueño de todo y nada es nuestro, debemos también entender ampliamente que aún, nuestras capacidades, tanto naturales como espirituales, le pertenecen a él. Toda tarea, todo sueño realizado, todo logro adquirido, vienen únicamente porque Dios, en su calidad de Creador, Dueño y Señor, nos ha dado el poder para lograrlo. Ningún aplauso para nosotros; ninguna gloria; ¡nada! Pues somos sólo mayordomos de un Dios que nos ama tanto que siempre quiere darnos todo de él.

 

2.- ¿Qué otra cualidad de un mayordomo fiel encuentra usted en los pasajes de Deuteronomio 8: 11 al 18?

  

     Es increíble cómo el enemigo se ha encargado de tergiversar la correcta interpretación de los textos sagrados de las Escrituras. Aquí, en los pasajes citados, en su última parte, el Señor nos recuerda que no olvidemos que él es el que nos da el poder para hacer las riquezas, y es aquí donde justamente el enemigo de nuestras vidas ha enseñado en muchas otras congregaciones la doctrina de la prosperidad.       Prosperidad en bendiciones materiales, en dinero, en propiedades, etc.

Pero lo que en realidad la Biblia nos enseña, es que vivamos siempre con la mentalidad de que todo cuanto hagamos o logremos en este mundo, no proviene de nosotros por mucho que nos hayamos esforzados; por mucho que nos haya costado; por mucho que sufriéramos; pero la verdad soberana es que sin la fuerza y el poder que Dios nos ofrece cada día, no alcanzaríamos nada en esta vida.

 

NOTA

Las experiencias que el pueblo de Israel iba a vivir cuando salieran de Egipto serían llenas de bendiciones y favores. Ellos prosperarían hasta más allá de lo suficiente y esto sería evidente en sus vidas.  En Deuteronomio 8:10 nos dice, “Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.” El futuro de Israel era un futuro glorioso y lleno de la provisión de Dios.

Pero había un peligro, ¡el peligro del olvido! Ellos no podían enorgullecerse pensando que por sus propias fuerzas habían adquirido lo que tenían.

Que Dios nos ayude a nunca olvidarnos que solo Él nos puede dar las fuerzas para adquirir las bendiciones en esta vida. No podemos ni por un momento acreditar nada a nuestro propio esfuerzo y trabajo. Debemos mantenernos humildes y agradecidos, sabiendo que, si no hubiera sido por el Señor, ¿qué tendríamos?

 

3.- ¿Recuerda usted el incidente de José en Egipto con la esposa de Potifar? ¿Qué otra cualidad del mayordomo fiel podemos descubrir al respecto? Génesis 39: 7 al 9

 

     Esta tercera cualidad que debemos poseer para ser un mayordomo fiel del Señor es muy importante; debemos reconocer cuáles son nuestros límites. Como mayordomos de Dios tenemos grandes responsabilidades que debemos llevar a cabo para entregar a nuestro Señor una buena mayordomía; pero necesitamos cumplir fielmente los límites que el mismo Señor nos ha puesto. Por ejemplo, en el Edén Dios les dijo A Adán y Eva: “De todo árbol podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás…” (Génesis 2:16-17); también estableció límites en cuanto a los días de trabajo, estableciendo un día de adoración dedicado solo para él (Éxodo 20:8-11); nos demanda que devolvamos la décima parte de todo lo que recibimos reconociendo su soberanía (Malaquías 3: 10), y por medio de su Santa Ley, los Diez Mandamientos, ha limitado nuestra vida para regir nuestra conducta moral y así reconocerlo como el Único Dios Verdadero.

 

CONCLUSIÓN

El requisito principal del mayordomo fiel es rendir completamente su vida al Señor y amarlo por sobre todas las cosas. Amarlo así, nos hará ser mayordomos confiables y dignos de administrar todos los bienes de nuestro soberano Señor.

No olvidemos: tenemos responsabilidades y también límites que debemos cuidar de no traspasar. Las cosas de Dios deben ser tratadas como lo que son, sagradas. Debemos procurar mantenernos fieles y no ir más allá de lo permitido por Dios. Seis días para trabajar; la décima parte no es nuestra; diez mandamientos que son como una cerca de protección para no fallarle y así ser reconocido como un siervo fiel.

En conclusión, la mayordomía es un estilo de vida donde se actúa como agentes, embajadores y administradores, pero no sólo de nuestros talentos o dones, sino también de los bienes, el tiempo, etc., y esto involucra, fidelidad, compromiso y amor hacia Dios.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740