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LECCIÓN N° 04

SÁBADO 25 DE JULIO DE 2020

 

TALENTOS CONSAGRADOS

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

                                                              

                                          

Mateo 25: 14, 15

“Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos”

                                               

    El uso de los talentos es un asunto de fidelidad con Dios, que ha puesto en nuestras manos, habilidades innatas y otras que con el tiempo se adquieren y por último y no menos importante, los dones o habilidades espirituales que el Espíritu concede a cada miembro del cuerpo de Cristo. Pero, es bueno recordar que el derramamiento del Espíritu Santo que entregó dones a la iglesia primitiva no ocurrió sin antes que ellos se hubieran consagrado completamente al Señor en oración y comunión.

     A través de esta lección tendremos como base la parábola, junto con algunos otros pasajes de la Biblia. Descubriremos cuatro contextos de la mayordomía de los talentos, que son: 1) Que todos tenemos talentos. 2) Que no todos tenemos los mismos dones, tanto en naturaleza como en cantidad. 3) Que algunos rehúsan usar sus talentos y 4) Que no usarlos, nos traerá fatales consecuencias.

      Por otra parte, cuando nos referimos al tema de la importancia de trabajar los talentos que Dios nos ha dado y que de alguna manera lleguen a transformarse en dones, el ejemplo más famoso y adecuado para estudiar es el de la parábola de los talentos. Ésta contiene todos los matices que enseñan acerca de un correcto uso de las habilidades y dones que Dios ha puesto en nuestras manos.

 

1.- Lea la parábola de los talentos y descubra en esencia, qué enseñanza nos brinda. 

           

     Dios nos ha dado talentos según nuestras habilidades. Si rehusamos usar el talento que Dios nos ha dado, dejando de hacer algún trabajo que Dios nos ha encomendado, somos como el siervo perezoso. Si empleamos las habilidades que Dios nos da para lograr fama y riquezas mundanas, entonces eso sería igual que enterrar nuestro talento, pues sólo traería beneficios terrenales y no produciría ningún beneficio celestial. La calidad de nuestra mayordomía depende de cómo usamos las habilidades y talentos que Dios nos da.

     También es importante que usemos nuestras habilidades de acuerdo a la voluntad de Dios y para su gloria. Porque dentro del cuerpo de Cristo, cada uno de nosotros tenemos una función singular.  Es verdad que dos personas pueden tener funciones similares, así como un cuerpo tiene dos manos que funcionan de modo similar, sin embargo; esas dos manos no son idénticas.  Simplemente trate de ponerse un guante derecho en la mano izquierda. 

 

NOTA

Todos tenemos habilidades naturales, sin embargo, no debemos confundir los dones espirituales con los talentos o habilidades naturales. El talento a veces viene a través del ADN que uno posee en sus genes, y esto afecta la parte física del hombre. Pero los dones espirituales corresponden a la obra del Espíritu Santo que realiza en cada hijo e hija de Dios. (1° Corintios 12: 11).

Lo importante de esto es confiar en nuestro Señor que es un Dios justo y que jamás actuará de forma egoísta en distribuir los dones de forma injusta.

 

2.- ¿Qué enseñanza logra extraer usted de la vida de Moisés cuando éste fue llamado por Dios? Éxodo 4: 10 – 12

 

   ¿Cuántas veces se ha sentido usted igual que Moisés, incapaz de llevar a cabo una terea encomendada por Dios? Pero sabemos que a quien Dios llama, él también capacita, dándole las habilidades y talentos especiales que necesita para hacer la obra especial a la que le está llamando. Dios necesita de nosotros, no nuestros talentos o dones, sino nuestro tiempo y voluntad. Espera de nosotros que demostremos confianza en él y estemos siempre dispuestos para trabajar en su obra. No cometamos el error de “esconder” o “enterrar” las capacidades que hemos recibido de Dios, pues son las herramientas que él ha dispuesto para salvar a los que se pierden.

 

NOTA

Dios a veces nos da habilidades especiales que superan a las que tenemos de forma natural. Él nos las da para que las usemos a la hora de cumplir con alguna responsabilidad o trabajo específico en su obra.

Uno de los problemas más comunes que tenemos al momento de trabajar o desarrollar nuestros talentos y dones, es vencer el miedo que tenemos de usarlos. Debemos vencer el temor y confiar en la providencia de Dios. El nunca se equivoca. Todo lo que hace es perfecto, y si ha puesto algo en nosotros, es porque allí está, listo para comenzar a funcionar y traer bendición a los demás.

 

3.- Meditemos un minuto en lo siguiente: Mis talentos, mis dones, ¿están siendo usados correctamente y en función del crecimiento de la obra de Dios? Mis habilidades y capacidades ¿honran a Dios cuando las uso?

 

    Nuestra gran meta como mayordomos de Dios es que toda nuestra manera de vivir, honre y glorifique al que es digno de toda alabanza. Dios no sólo nos ha dado talentos y dones para usarlos en pro del evangelio, sino primeramente para la gloria de su nombre. Por ejemplo, los talentos o habilidades que se relacionan con el trabajo diario también pueden invertirse para la gloria de Dios.

Nuestro testimonio como verdaderos cristianos brillará en el lugar donde vivimos, en cada trabajo que hagamos, siempre actuando con honradez, integridad y humildad.

 

MEDITE EN ESTO

El Espíritu Santo intercede por nosotros ante el Padre constantemente, él está dispuesto para ayudarnos, así es que pida al Señor que abra sus ojos y pueda ver todas las oportunidades que tiene delante de usted para usar sus talentos. Por ejemplo, hay corazones heridos que necesitan sanidad emocional, hay almas pecadoras que hay que llevar a Cristo, hay niños que necesitan nuestro afecto, hay cristianos desanimados que fortalecer y hay jóvenes confundidos que necesitan urgentemente un consejo sabio.

Si Dios le ha bendecido a usted con la habilidad de simpatizar o con el don de hacer volver a los que se apartan, ¡manos a la obra! Ejerza sus talentos y dones para la gloria de Dios sin miedo y temor, pues él ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo.

 

4.- Siguiendo con la parábola de los talentos, ¿qué sucedió cuando después de mucho tiempo el señor volvió a ver a sus trabajadores? Mateo 25: 19 – 21

 

     Nosotros sabemos que Dios es el que nos ha dado los talentos que tenemos y él nos pedirá cuentas de cómo los usamos.

    Veamos los talentos y los dones como inversiones especiales de Dios en nosotros. Él nos da los talentos específicos que concuerdan con el plan específico que él tiene para nuestras vidas. Pero, no hagamos esfuerzos extraordinarios para descubrir nuestros dones espirituales.  Más bien, sometámonos por completo a Jesucristo como Señor y Maestro y pidamos llenarnos de su Espíritu. Luego busquemos la dirección de Dios en nuestra vida. Él nos guiará a las áreas en las cuales quiere que le sirvamos, lo que nos permitirá usar los dones. Mediante la fe y la consagración diaria a Dios, podemos cumplir con lo que él nos ha pedido.

     Los dones espirituales pueden ser una parte vibrante y milagrosa en la vida espiritual.  Sin embargo, no conviene poner demasiado énfasis en los dones de manera que nuestra vida pierda el camino de la humildad.  Los dones del Espíritu se dan para glorificar a Cristo, y para edificar a su iglesia en amor. (1° Corintios 14: 12).

 

NOTA

Hablando en términos generales, Satanás se ha encargado de entorpecer la obra de Dios por medio de los talentos y habilidades que los cristianos tienen. Por ejemplo, hoy en día
predominan los falsos dones espirituales y la “adoración” barata, bulliciosa y mundana. Se está desperdiciando un montón de talento musical al convertir la música en un negocio y en un mero entretenimiento religioso. Mucho dinero y talentos se están desperdiciando en las campañas de sanidad donde los evangelistas impostores y ambiciosos engañan a miles de personas.

Es necesario que aprendamos a evitar toda clase de desperdicio y falsificación de los talentos que Dios nos ha dado para convertirnos en mayordomos fieles y fervientes, administrando nuestros talentos para la gloria de Dios y el beneficio de su reino.

 

CONCLUSIÓN

Dios nos rodea con muchas oportunidades para que usemos nuestros talentos para su gloria y su honra. A nosotros nos corresponde aprovechar estas oportunidades al hacer un buen uso de nuestros talentos para traer mayores ganancias al Señor quien nos los entregó.

Para poder utilizar bien nuestros talentos, nosotros tenemos que ser capaces de discernir la voluntad de Dios. Esto lo podemos lograr al acercarnos a Él, así como también al escuchar la voz del Espíritu Santo. Pero para escuchar su voz tenemos que evitar acciones o palabras que sabemos que estorban nuestra visión espiritual. Nos es necesario despojarnos de todo deseo egoísta para que estemos completamente bajo la dirección del Espíritu Santo. Luchemos hasta el final, sigamos perseverando, no importando el talento o don que tengamos, pues por muy pequeño que sea, tenemos la misma responsabilidad ante el Señor que aquel que tiene más.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740