Lecciones Disponibles

LECCIÓN N° 03

SÁBADO 18 DE JULIO DE 2020

 

PARA TODO HAY TIEMPO

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

                                                              

Eclesiastés 3: 1

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.

                                              

     ¿Qué es el tiempo? El tiempo es una magnitud física con que se mide la duración o separación de acontecimientos, y que nos permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un presente. Esta es la definición popular o universal de tiempo. Pero en teología (interpretación correcta de la Biblia), el tiempo es un regalo de Dios; es un don que Dios nos da desde el momento de nacer hasta el momento del descanso de la muerte. Cada persona, sea trabajadora o perezosa, sea pobre o rica, recibe veinticuatro horas en el día para cumplir con lo que tiene que hacer. Ya que el tiempo es algo que Dios nos ha dado, nosotros tenemos que reconocer que él es el más indicado para decirnos cómo debemos utilizarlo.

     Ahora bien, cuando nos referimos al tiempo en el contexto de la mayordomía, descubrimos que el tiempo tiene que ver con nuestra vida. Dicho de otra manera, cuando hablamos de mayordomía del tiempo, no estamos hablando de cuántas horas a la semana invertimos en actividades de tipo religioso, sino de cómo invertimos nuestra vida y en qué.

     Vida y tiempo son sinónimos. Invertimos nuestra vida, o sea, nuestro tiempo en aquellas cosas que consideramos importantes.

   Así de esta manera, a través de un simple ejercicio-análisis, descubrimos que en lo que invertimos nuestro tiempo (vida), revelará de forma clara donde están nuestras prioridades y las cosas que consideramos importantes en nuestra vida.

 

1.- ¿Qué menciona Santiago en su epístola acerca de la vida? Santiago 4: 13, 14; Compare con Salmos 90: 9 y 10

 

     Hacer planes para el futuro no es malo, pues es parte de nuestros afanes de la vida. Se torna incorrecto cuando el hombre los hace como si Dios no existiera; creyendo que su vida y su futuro dependen de sus propios esfuerzos. Sin embargo, como cristianos, podemos hacer planes para nuestro futuro y planear hacer muchas cosas, pero éstas siempre deben estar en armonía con la voluntad de Dios.

    Se debe considerar que, para llevar a cabo nuestros planes, necesitamos establecer horarios, prioridades y un buen plan de trabajo; y para esto necesitamos ordenar nuestro tiempo de tal manera que no descuidemos nuestra relación personal con Dios. Debemos siempre tener como nuestra prioridad las cosas celestiales, antes que las terrenales. De esta manera, aunque no sabemos qué será de nuestra vida el día de mañana, estaremos cumpliendo fielmente como mayordomos.

  

NOTA

Nuestra existencia en este mundo es como la “neblina”, así lo dice Santiago; es incierta; no tenemos control sobre ella en cuanto al tiempo que el soplo de vida esté en nuestros cuerpos; dependemos de la providencia de Dios. El tiempo que el Señor nos da, desde la perspectiva limitada nuestra, puede parecer larga, pero en la perspectiva de Dios, es diferente.

Notemos la oración de Moisés cuando dice que nuestros días acaban como un pensamiento; ayer éramos jóvenes y ahora somos ya viejos; ayer se era un niño y ahora ya se es un adulto. Por esta razón, debemos vivir sabiamente usando el tiempo que tenemos. Y si lo hemos derrochado, lo único que podemos hacer es redimir el tiempo, pues no hay poder en nosotros para recuperarlo.

Pero que maravilloso es cuando el tiempo que ha pasado lo recordamos con alegría porque lo usamos correctamente, porque le dimos la prioridad a Dios en nuestros planes y evidenciamos la mano de Dios obrando en todo.

Cuando le ofrecemos a Dios el mejor tiempo, que es el mismo tiempo que él amorosamente nos entrega día a día, experimentamos verdaderamente que, de verdad, para todo lo que se quiere debajo de este cielo, hay tiempo, y cuando ese tiempo lo comenzamos y lo terminamos con Dios, trae bendición.

2.- ¿Qué dos importantes enseñanzas encontramos en los siguientes pasajes con respecto al uso sabio del tiempo? Marcos 1: 35; Mateo 6: 33

 

     Una de las cualidades más resaltantes de la vida de Jesús, no fueron sus sanidades ni milagros, ni aún sus palabras; sino más bien, su vida de oración. Toda su labor y el tiempo que disponía para llevar a cabo su ministerio, siempre dependió de aquellos momentos íntimos con Dios, cuando se alejaba para comunicarse con su Padre. Sin lugar a dudas, Jesús supo administrar muy bien su tiempo; a pesar de los cortos tres años y medio y de lo mucho que trabajó en sanar y predicar, logró abarcar mucho terreno y su influencia llegó a todo el mundo, y sólo por: dedicar sus primeras horas del día en estar en contacto con su Padre a través de la oración. Sabía que, sin ese principal ingrediente en su vida, nada de lo que debía hacer posteriormente tendría éxito.

 

NOTA

Lo que sea más importante para nosotros, a eso le daremos prioridad. Esta es una de las verdades más grandes de la vida. Si nuestra prioridad es alcanzar la vida eterna y estar junto a Jesús para siempre, la oración será nuestra prioridad y así le asignaremos cada día un espacio suficiente y de calidad a ella.

Pero el problema nuestro es que muy frecuentemente las cosas de este mundo pasan a ser el principal objetivo de nuestra vida, creyendo que lo que de verdad importa, como la oración, el escudriñar su Palabra, serán añadidas. Pero la fórmula de Dios es completamente al revés. El Señor quiere le demos el primer lugar a las cosas eternas y nos da la seguridad que las demás cosas, que son menos importantes, serán dadas de acuerdo a nuestras necesidades.

 

3.- ¿Cuál es el consejo del apóstol Pablo con respecto al tiempo? Efesios 5: 15, 16; compare con Colosenses 4: 5

 

     El consejo inspirado del apóstol está lleno de sabiduría. La frase clave es “aprovechar bien el tiempo”. Es interesante el significado de la palabra “aprovechar”, note usted: rendir, fructificar, producir. Claramente la Palabra de Dios nos educa y nos prepara en esta tarea solemne de ser mayordomos de Dios.

     La otra frase clave y de alerta es: “los días son malos”. ¡Esta es la urgencia! No podemos darnos el lujo de desperdiciar el tiempo que nos queda. Vivimos los últimos momentos de este mundo; y la gente está completamente desesperada por todo lo que está aconteciendo.

 El tiempo de vida se está acabando para muchas personas, y cuántas hubiesen deseado tener más tiempo y darse cuenta antes, que lo más sabio era, ocupar el tiempo en las cosas que de verdad importan. Haríamos bien en reflexionar en las palabras que el siervo Moisés dijo en la etapa final de su vida: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmos 90: 12).  Necesitamos meditar en lo corta que es la vida para poder emplear sabiamente el tiempo que Dios nos concede.

 

CONCLUSIÓN

El tiempo es un regalo dado por Dios, y por lo regular es malgastado o perdido cuando no es empleado de acuerdo a su voluntad.  Recordemos que nuestra vida es muy breve. Así que, la mayordomía del tiempo es importante a la luz de la extrema brevedad de nuestro tiempo en este mundo. El salmista dijo: “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy” (Salmo 39: 4).

Pronto llegará el día eterno y a su vez llegará el día cuando tendremos que dar cuenta de nuestra mayordomía.

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740