2° Trimestre 2020

Lecciones Disponibles

LECCIÓN N° 01

SÁBADO 04 DE ABRIL DE 2020

 

EL TIEMPO DEL FIN

(Parte 1)

TEXTO DE INTRODUCCIÓN

Daniel 12: 4

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará" 

                       

     Todos los designios de Dios tienen un propósito, tiempo y un lugar determinado en el contexto de los acontecimientos que están ocurriendo, y los que aún faltan que ocurran. Dios no deja nada al azar.

     Cuando estudiamos las profecías y vamos descubriendo como se van conectando los eslabones del maravilloso plan de salvación del hombre, nos asombramos de tal manera que nos anima a seguir preparándonos para encontrarnos con el Señor cuando termine el tiempo de gracia.

     Cuando estudiamos la Biblia y las referencias que hace acerca de los “tiempos finales”, debemos hacerlo con la mentalidad principal que los tiempos y las “sazones” están bajo la inescrutable “potestad de Dios” que ha sido revelada a su iglesia.

     Por otra parte, las profecías bíblicas acerca del fin del tiempo, giran principalmente sobre los dos acontecimientos del plan de salvación: La primera venida de Cristo y la segunda venida. Así es como se le presentó al profeta Daniel el futuro. Y ante esta revelación profética, la orden del Señor fue que sellara todo hasta el tiempo del fin.

 

1.- ¿A quiénes revela el Señor sus planes de antemano? Amós 3: 7

  

     Israel fue en varias ocasiones castigado por Dios debido a la desobediencia, pero nunca sin que antes el Señor amonestara a su pueblo mediante los profetas. Justamente así es como se manifiesta la misericordia de Dios. Predice el mal, pero con la tierna esperanza de no tener que llegar hasta ese punto y verse forzado en cierta manera a cumplir lo que ha dicho.

     Cuando Egipto fue azotado por las plagas, Dios por intermedio de Moisés, amonestó a Faraón para que dejara ir a su pueblo. De lo contrario. enviaría juicios sobre él y su nación. De la misma manera, Jesús predijo la destrucción de Jerusalén y advirtió a los suyos en cuanto al día cuando se cumpliría (Mateo 24: 20).

 

NOTA

Antes de la destrucción de este mundo, producto de la segunda venida de Cristo, Dios nos ha instruido ampliamente por medio de la profeta mayor que es su Santa Palabra. Ella nos proyecta la luz suficiente para estar apercibidos cuando aquel día acontezca.

Los sucesos que están ocurriendo y los que le seguirán han sido revelados a su iglesia. Por esta razón, no debemos sorprendernos por todo lo que está pasando, porque se acerca el día en que estaremos con Dios.

 

2.- ¿Cómo debiera afectarnos el hecho de que estamos viviendo el “tiempo del fin”? Reflexione en los siguientes pasajes de las Escrituras. 1° Tesalonicenses 5: 1 – 10

  

     Los acontecimientos que están ocurriendo en la actualidad debieran producir en nosotros dos cosas: animarnos a seguir adelante y a preocuparnos en cuanto a nuestra preparación. ¿En qué condición climática espiritual estamos transitando? ¿En tinieblas o en la luz? ¿En tibieza o en ferviente consagración? ¿En conformismo o en constante movimiento?

     Sin duda, hemos llegado al tiempo predicho en estos pasajes del apóstol Pablo. Ya hace muchos años que las profecías de Daniel fueron reveladas. Vivimos el tiempo del fin, pero este tiempo ya no es más; muy pronto se dará a inicio al corto periodo del “fin del tiempo”, que indicará el regreso del Deseado de todas las gentes.

 

NOTA

Uno de los peligros más difíciles que enfrentamos en este tiempo es el conformismo. Creemos demasiado en que la misericordia de Dios de alguna forma nos hará despertar de la tibieza espiritual justo antes que el tiempo se acabe. Sin embargo, la realidad es otra. La importancia de estar listos para recibir al Señor involucra que, como no sabemos cuándo ha de venir, debemos vivir en constante alerta con nuestra mirada fija en las muchas señales que estamos viendo.

El tiempo se está acabando, y ya no podemos seguir diciendo que nos “estamos preparando”, sino más bien, que ya “estamos preparados” para que Cristo venga en cualquier momento. Esta debiese ser nuestra mentalidad. Ya llevamos muchos años preparándonos para el día final, por eso, digamos: “Ya estoy preparado Señor”.

3.- ¿Cuán claros les resultan los mensajes proféticos de Daniel y el Apocalipsis? ¿De qué manera están afectando su experiencia cristiana mientras espera la venida de Jesús?

    

     Por excelencia, los libros de Daniel y Apocalipsis tienen estrecha relación con la venida de Cristo y de todo lo que ocurrirá antes, durante y después de ella. Pero más allá de mostrarnos lo que acontecerá, ¿qué nos producen? ¿Preocupación? ¿miedo? ¿esperanza? ¿tibieza? ¿aumento de fe? ¿dolor?

     Debemos enfrentar la realidad de esto. Más que preguntarnos qué está pasando a nuestro alrededor, preguntémonos: ¿Qué está pasando en mi interior? ¿De qué tratan las conversaciones que tenemos con Dios? ¿En quién o en qué está puesta mi esperanza? ¿Dónde está mi corazón?

     La Biblia nos aconseja en Romanos 13: 11 “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. 

 

NOTA

Notemos la frase de Romanos 13: 11 “que es ya hora de levantarnos del sueño”, que nos indica que la crisis final se está acercando velozmente, y pronto, muy pronto ya no habrá tiempo para levantarse del conformismo. La misericordia, el perdón y la paciencia serán inalcanzables; la oración, el lloro, el arrepentimiento, la angustia, la confesión de pecados; absolutamente todo, será en vano, porque el tiempo del fin habrá terminado.

La importancia de comprender la realidad de todo esto, debe llevarnos a actuar con urgencia y acudir al trono de la gracia del Señor mientras aún tenemos tiempo.

 

CONCLUSIÓN

Hoy más que nunca antes necesitamos despertar pronto de nuestra aparente “tranquilidad” en que vivimos. En cierta forma, vivimos pensando que jamás se nos acabará el tiempo y que seguiremos viendo un nuevo amanecer. Sin embargo, miles de hombres y mujeres que se van a sus camas a descansar pensando esto, han encontrado la muerte.

Por otro lado, el tiempo prestado que estamos viviendo se acabará tarde o temprano y el Señor vendrá y no tardará. El cielo ya está preparado, pero la iglesia aún no lo está. Necesitamos llenarnos de la plenitud del Espíritu Santo y con poder y tenacidad anunciar a otros que el tiempo ya no es más. La perseverancia hasta el final nos salvará (Mateo 24: 13).

Corporación Iglesia Evangélica La Nueva Jerusalén de Dios - Decreto Supremo N° 1740